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Una gran cantidad de personas de la tercera edad tienen problemas para dormir, les cuesta conciliar el sueño, se levantan varias veces durante la noche o sin planearlo, se terminan despertando en la madrugada luego de haberse acostado muy tarde. Lejos de ser esto poco común, los problemas de dormir aumentan a medida que se envejece, ya que los patrones de sueño comienzan a modificarse.

En 4 Life Seguros te contamos qué puede estar afectando tu descanso y qué puedes hacer para tener una mejor calidad de sueño.

La dificultad para quedarse dormido, no lograr mantener un sueño profundo, o tener una sensación de no descanso luego de dormir, es denominado como insomnio. La gran mayoría ha experimentado insomnio a lo largo de su vida, el problema es cuando se vuelve crónico, ya que termina afectando la salud física y mental.

Siendo una de las dolencias más comunes durante la vejez, el insomnio puede ser ocasionado por distintos factores, algunos internos y otros externos, y si se mantiene en el tiempo, puede llegar a ser bastante invalidante e incluso tortuoso.

Los factores internos pueden responder a enfermedades o dolencias, tales como la apnea del sueño, depresión, ansiedad, dolor por enfermedades crónicas, entre otros, por lo que en esos casos es muy importante consultar con un médico especialista.

Los problemas externos pueden deberse a una alimentación inadecuada o malos hábitos que interfieren finalmente en lo que se denomina “higiene de sueño”. Estos hábitos pueden cambiarse y lograr así, una mejor calidad de vida y sueño. Esto significa:

  1. No estar expuesto a pantallas al menos 2 horas antes de dormir: Apagar la televisión, computador o tablet y dejar a un lado el celular.
  2. Preparar un ambiente tranquilo en la casa y en la habitación horas antes de dormir: Esto significa utilizar luces bajas, de preferencia cálidas, si te gusta escuchar música dejar para estas horas canciones de tu agrado, pero de baja intensidad como música clásica, jazz tranquilo y suave etc.
  3. Realizar actividades tranquilas antes de dormir como: Leer, escribir, armar puzzles, hacer sopas de letras, etc.
  4. Evitar hacer ejercicio físico durante la tarde y/o noche: El ejercicio físico libera endorfinas lo que ayuda a que el cuerpo se active, es por esto que el deporte siempre es ideal hacerlo durante las mañanas.
  5. La última comida del día debe ser liviana: Optar por ensaladas, sopas, verduras salteadas, pescados etc. De esta manera, se regulan los niveles de azúcar, lo que deriva en un sueño más reparador.
  6. Evitar tomar líquidos antes de dormir para disminuir los despertares para ir al baño.
  7. Mantén un horario fijo para acostarte y levantarte.
  8. Si te gusta dormir siestas, que éstas no sean de más de 45 min y más allá de las 4 de la tarde.

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