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Superando el trastorno afectivo estacional

¿Cómo te ha ido con el invierno? Probablemente como a muchos chilenos… ¡con frío!
Bueno, a propósito de eso de seguro que has escuchado el término trastorno afectivo estacional. ¿Sabes qué es? Entonces quédate un ratito a leer estas líneas que en 4Life Seguros preparamos para que cuides tu salud.

Si bien es cierto que estamos en la recta final del invierno, es importante que lleguemos a la primavera con ánimos y energía.

Estos meses hemos vivido un frío que no solo sentimos de golpe en los huesos, sino que también se nos cuela en el ánimo. Para muchos adultos mayores, especialmente quienes ya dieron paso a la jubilación, el invierno trae un desafío extra: mantener la alegría y el entusiasmo a pesar del clima, la oscuridad temprana y la rutina que muchas veces se encierra entre cuatro paredes.

¿Te ha pasado que en estos meses te sientes más apagado o con menos ganas de hacer cosas? No estás solo. Existe algo llamado trastorno afectivo estacional (TAE), una forma de depresión que aparece o se intensifica en ciertas épocas del año, generalmente durante el otoño e invierno, justo cuando hay menos luz solar.

Y aunque a veces se normaliza diciendo “es solo el invierno”, lo cierto es que este bajón puede afectar mucho más que el humor: influye en nuestro sueño, apetito, motivación y, con el tiempo, en nuestra calidad de vida. Andamos de “capa caída” como decimos.

¿Cómo saber si el invierno te está afectando más de la cuenta?

Hay algunas señales a las que conviene estar atentos:

  • Sentirse triste o vacío casi todos los días, sin razón clara.
  • Perder el gusto por actividades que antes eran entretenidas.
  • Tener poca energía o sentir que todo cuesta el doble.
  • Dormir demasiado o, al contrario, despertarse muchas veces en la noche.
  • Comer más de la cuenta, sobre todo alimentos dulces o muy calóricos.

Si esto te suena familiar, calma, hay mucho que se puede hacer.

Ideas simples para darle la vuelta al invierno

Queremos compartirte algunas estrategias sencillas, que están al alcance de cualquiera y que, con un poquito de constancia, pueden marcar una gran diferencia.

Busca la luz
Aprovecha cada rayo de sol. Aunque parezca poco, abre bien las cortinas y si puedes, sal a dar una vuelta breve, aunque sea alrededor de la cuadra. La luz natural ayuda a tu cerebro a regularse y a producir hormonas que te mantienen más alegro.

Muévete, aunque sea un poco
No necesitas correr una maratón. Caminar dentro de la casa, subir y bajar un par de veces un escalón, hacer ejercicios suaves sentado o bailar un rato con la música que te gusta. Todo suma. El cuerpo en movimiento ayuda a que la mente salga de esa sensación amarga que conocemos.

No te encierres en ti mismo
Sabemos que el frío invita a quedarse en cama o en el sillón, pero el aislamiento es terreno fértil para el bajón. Llama a tus hijos, nietos o a un amigo. Participa en actividades de la junta de vecinos o comparte un cafecito con algún vecino. Conversar aligera el corazón.

Haz cosas que te gusten de verdad
Retoma ese libro que dejaste a medias, pinta, borda, mira una serie entretenida o aprende algo nuevo. Tener proyectos o pasatiempos mantiene la mente activa y con motivos para levantarse cada día.

¿Por qué poner ojo en esto ahora?
Porque la jubilación ya implica adaptarse a muchos cambios. Pasar de la vida laboral activa a tener más tiempo libre puede ser maravilloso, pero también desafiante. Si a eso le sumamos el invierno, con sus días grises y helados, es normal que se nos haga cuesta arriba.

Pero ojo: la vida sigue llena de oportunidades, aprendizajes y momentos lindos por vivir, sin importar la edad ni la estación.

En 4Life Seguros queremos decirte algo claro: no estás solo ni debes conformarte con “es lo que toca a esta edad”. Mereces vivir cada etapa con dignidad, alegría y la tranquilidad de saber que siempre hay algo por lo que sonreír… ¡y tranqui que se viene el 18!

Uno de los grandes problemas del sistema actual son las llamadas “lagunas previsionales”, que ocurren cuando una persona no cotiza durante ciertos períodos de su vida laboral. Esto puede deberse a desempleo, trabajos informales o enfermedades… Tranqui, tú no te ahogarás en estas lagunas.

La reforma contempla un seguro contra lagunas previsionales, especialmente enfocado en los trabajadores más jóvenes, pero que también beneficiaría a quienes aún están en edad de cotizar. Este seguro se activaría en caso de quedar cesante, por ejemplo, y seguiría aportando al fondo previsional por un tiempo determinado.

Esto es clave, ya que las lagunas afectan directamente el monto de la pensión final. Por eso, también se insiste en la importancia de cotizar regularmente, incluso en trabajos independientes o informales. Cada mes cuenta y cada cotización suma.

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